Juegos Translúcidos es un proyecto que ha viajado por las calles de la ciudad de Bogotá, trayendo consigo diversos personajes dibujados y articulados que toman vida al ser manipulados sobre la pantalla luminiscente del proyector de transparencias, junto a numerosos materiales translúcidos  como: plásticos, vidrios, mallas, telas, siluetas recortadas, hilos, líquidos etc. Generando un juego de imágenes en directo sobre diversas superficies arquitectónicas como: culatas de edificios, fachadas de casas, bajo puentes vehiculares o sobre un telón blanco de gran formato que se instala desde postes, árboles, techos, en callejones, parques y avenidas. Es un experimento visual participativo que invita a quien lo ve a acercarse al proyector y ser parte de la creación y rumbo de la historia proyectada.

Dentro de la propuesta de circulación para las artes plásticas y visuales, queremos llevar  este  proyecto puntualmente a cuatro de las localidades de la ciudad de Bogotá: Bosa, Suba, San Cristóbal y Engativá. Nos hemos interesado por estas localidades principalmente por la presencia de fuentes hídricas de gran importancia para la ciudad, entre calles transitan ríos, quebradas y humedales, además cuentan con escenarios adecuados con alto tránsito y de fácil congregación en el cual llevar a cabo una intervención translucida y conceptualizar nuestra propuesta.

Por estas localidades transitan importantes  ríos para la ciudad como: Bogotá, Fucha, Tunjuelo y Juan Amarillo. Los barrios de estas localidades no son tan solo contenedores de esta riqueza hídrica, sino también fueron escenario de miles de tradiciones y costumbres que llegaron con los asentamientos campesinos; quienes fueron los  primeros pobladores de la ciudad, expandiéndose por las riveras de los ríos y por las faldas de los cerros orientales hacia el centro de la capital, formando hoy, una ciudad que se expande sin fronteras.

La localidad de Bosa, es uno de los lugares con mayor riqueza histórica de la ciudad y alberga gran cantidad de quebradas, razón por la cual sus tierras son muy fértiles y fueron un importante punto de producción de papa y hortalizas para la Bogotá del siglo XIX y de la primera mitad del XX. Hoy estas fuentes tienen un gran deterioro por el crecimiento de Bogotá, lo cual llevó a que sus rondas fueran desforestadas y urbanizadas, y sus aguas contaminadas al igual que el río Fucha que recorre 5 de las 20 localidades de Bogotá, nace en el Páramo de Cruz Verde y tan solo conserva su riqueza hídrica y biodiversidad hasta dos kilómetros después de su nacimiento donde se usa para desechar desperdicios y aguas residuales. 

El río Tunjuelo nace en el Páramo de Sumapaz, pasa por Usme y Tunjuelito donde corre la misma suerte del río Fucha. Luego recorre la localidad de Ciudad Bolívar para desembocar en Bosa en el río Bogotá, su caudal y biodiversidad además han sido afectados desde hace 50 años  por la construcción de canteras, el crecimiento urbano no planificado y la industrialización del sector para la preparación de detergentes e instalación de curtiembres. El río Bogotá nace en el páramo de Guacheneque, recorre la sabana de Bogotá y cuando llega a la ciudad, recibe las aguas del río Fucha, Tunjuelito y Salitre con los desechos sólidos y líquidos que traen estas aguas negras. Finaliza su recorrido por Bogotá en Soacha, donde el río recibe las aguas de diferentes fábricas y sigue su rumbo hacia el río Magdalena, principal arteria fluvial de Colombia que atraviesa numerosos ecosistemas y alberga una gran biodiversidad.

Enfocándonos en la conservación y protección de uno de los recursos con mayor importancia para la vida, los CUERPOS DE AGUA. El contenido audio visual recorre la historia y el estado actual de los ríos presentes en Bogotá, desarrollando  principalmente conceptos como: el consumismo, crecimiento demográfico, impacto ambiental, abuso de recursos naturales, cultura ambiental, manejo de residuos tóxicos y basuras, industrialización, etc.

El espíritu y contenido de la propuesta es dar a conocer la cultura ambiental asociada a los ríos, en relación con las valoraciones de la biodiversidad en la construcción local y compleja del ambiente. Se proyecta el reconocimiento de los partícipes de la problemática ambiental en cada sitio como actores sociales que cuentan con un recorrido histórico que es, en principio, conocimiento del territorio, de su problemática y de vías de solución. Así mismo, se ilustra con personajes y situaciones; agentes y actividades contaminantes, biodiversidad,  especies endémicas y otras especies amenazadas, todos asociados a la dinámica biológica de estos ríos desde su nacimiento hasta su muerte, pues el alto índice de contaminación, la ausencia de oxígeno y caudal solo permite la proliferación de bacterias.

Con todo lo anterior, se constituye  una narrativa que reconoce a las personas que utilizan estos recursos como sujetos que tienen de antemano intereses, necesidades, responsabilidades y competencias frente a la conservación del recurso.
Lo anterior implica hacer frente a la injusticia histórica de la que son víctimas los colectivos sociales y los recursos naturales en el país, ya que la devastación de los ecosistemas tiene como fundamento un proceso de homogenización y destrucción de las culturas, donde las formas de vivir el territorio se desligan de las proyecciones a futuro, ponderando una visión capitalista que arrasa con las posibilidades de legar el territorio y sus significados de manera responsable con las generaciones venideras.